Infidelidad express

Ah los hombres…!
En el doctor esta mañana me pasó esta escena genial de infidelidad express: resulta que ni cuenta que había una persona detrás mío, cuando alguien me empieza a hablar…
-Mire señora, ella tiene gases… y yo le quiero decir al médico que ella tiene gases pero ella no quiere. Y uno aqui viene a decir la verdad… ¡¡¡Imagínese que voy a emergencia por los gases!!! Serían unos 30 mil dólares en gastos de gases… pero ella es muy tímida y callada, así son en su país (todo esto hablaba de un tirón, sin siquiera respirar)… ella es de Myanmar Birmania, un país bien sencillo debajo de la china… (hasta aqui yo no había dicho ni una palabra)… ella estaba en el baño cuando el soltaba todas sus intimidades…. pero Sra. que ni nos vea “conversando” pues se molesta… es que es muy celosa…

Ay dios mio. ¡Ahí viene!. ¡Cállese!. ¡No diga nada! ¡Qué no vea que ud me esta hablando!

Plop
Entró de regreso la china patuleca unos 30 años menor que él… y nosotros mudos… mirando al techo.
Asi acabó nuestra corta relación… el marido de la china, los gases y yo.

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La dramática aventura de comprar un sostén

Este dichoso artículo inventado hace muchos años… como en los 1800… nos ha traído varios dolores de cabeza.
A través de los tiempos siempre ha sido y será un fastidio salir por uno nuevo… y es que uno de los dramas de la vida de una mujer es comprar un sostén. Al menos para mí lo es… y creo que para el 60% de mujeres del planeta que usan el sostén equivocado también (6 de 10 mujeres usan un sostén que no es de su talla)
Un día amaneces y te das cuenta que tienes un cajón repleto y solo usas el mismo sostén beigcito cada día… y que hay que correr a lavarlo a cada rato. Pero eso si, antes de cada lavada hay que dedicar una oración a San Pancracio que no se estropee.
Ya sé que están pensando ¿y que hace ésta anormal pidiéndole eso a San Pancracio?
Pues mis bellezas les cuento que este santo lleva escondido en su nombre una gran revelación… su nombre en griego significa literalmente “el que lo sostiene todo”.
¡¡Ahhhh ya ven!!
Ya van viendo la conexión…
He gastado parte de mi fortuna en unos sostenes nuevos, muy sexys y femeninos pero que por alguna endemoniada razón no me quedan bien… siempre tienen algo que no está en el lugar correcto, un fierro que no debe llegar tan lejos, un plástico extraño, una blondita que jode, una presión en el pulmón derecho o un cosquilleo en mi escoliosis… Algo siempre está mal….y ahi van al cajón. Allí están acumulados los Victoria’s y los Leonisas. Allí están mis Ross, Marshall y mercados de Surco apilados… Porque eso sí: hay de toda estirpe, clase social y/o pedigree… ¡pero igual de inservibles todos!
Ya he llegado a la conclusión que llegando a la edad senior el cuerpo ha terminado de germinar y ahora me veo como una coliflor. La razón por la cual ningún sostén encaja correctamente donde se supone debería ir.
Compré un par para aumentar la lista… un blanco hermosisisisismo para una noche virginal de pasión improvisada al aire libre del lago Eola … aunque te metan presa… y uno negro, hermoso también, pero para mirarlo pues tiene una cosita que no me.deja vivir en la axila… Pensé en cortarlo pero creo que se sale con todo… y ahí van dos más para la colección.
Me dije: seguro seré alérgica a los sostenes caros… Pues me fui a una tienda economiquilla… bellezasssssss señoritas; unas preciosuras para noches de 150 sombras (o sea los 3 libros juntos) unos juegos buenísimos de encaje colores brillantes estampados hermosos sexys femeninos y etc etc
Al probador, mismo rollo: este pica, este me aprieta, este me apachurra, este se descuelga… este muy rojo, este demasiada espuma… Ayyyyyyyy, me plante mi beige de siempre y salí andando.
Sospecho que la premenopausia hace que tus senos se pongan cuadrados, hace que todo lo que te joroba poco se magnifique… hace que las pitas te arañen tu delicada piel.
En fin un todo un lío… Por eso cuando por fin llegó a casa y tiro el sostén por los aires… me siento muy feliz.
Leí hace poco que había un movimiento de chicas dispuestas a andar como las shipibas de nuestra amazonia, nuestras compatriotas andan libres de este artilugio pero la verdad no me animo a salir a la calle sin sostén.
Sentiría que me han robado algo.
Ahora recuerdo con dulzura mi gran anhelo de tener un “formador” en mi adolescencia… Ahora podría poner mis sostenes en una hoguera.. ¡¡pero el beige no!!

Las 50 sombras de Liz

Cumplí 50, llegó el día… Y me siento espléndida. Casi casi como si hubiera cumplido 17 años.

Mi espíritu es así, libre; no está encerrado en un hígado graso o en mi hipertensión. Mi alma corre con otra edad y soy feliz.

Además tener 50 siempre es la mejor alternativa. La siguiente habría sido ser un cuerpo con el cual nadie sabría que hacer: si tirarlo al mar – con el miedo que le tengo a quedarme sin piso-, o darme de comida a los leones, con el peligro que les aumente el colesterol.

Pero aquí estoy, con un cuerpo de gelatina Royal y mis ojos indecisos de donde mirar mejor, si de lejos o de cerca. Pero con mi alegría intacta. No porque no haya sufrido sino porque he sabido regenerarme y confiar, como un pato recién lavado con Downy que piensa que no habrá mas cochinadas en el mar.

He amado mas que Jacinta Pichimahuida y he llorado tanto como Maria la del barrio. Mi vida es un compendio de 7 capítulos de la Rosa de Guadalupe. Mis amores tan tórridos y anormales como los de Margarita Gautier. Mis sueños tan coloridos y musicales muy parecidos a los capítulos de Candy. Mis amantes entregados y ausentes, maravillosos y mezquinos, adorables y odiados. Unos guardados en un lugar del corazón y otros, guardados en mi intestino grueso.

Mi familia un árbol cortado de tajo que aun logro mantener en pie ya que nada es igual sin tener que compartir mi cumpleaños con mamá. Antes no era divertido ahora es triste. Pero igual mi espíritu alegre ayuda a levantarse.

He vivido estos 50 años a full como subida en el mejor carrusel. Nada de sillas voladoras. Un carrusel lento con luces de colores y caballos brillantes. Disfrutando cada paso. Conociendo, amando, comiendo, caminando, aprendiendo, llorando. Un sinfín de verbos mágicos que hacen de nuestra vida un ramillete de emociones digno.

Aún me queda el tiempo que Dios me dé. Será un tiempo donde la vida no corra tan rápida, pero mi mente seguirá volando cual mariposa monarca reina del jardin.

Porque así había que vivir estos 50 magnánimamente. En grande. Festejando estar viva. Festejando el privilegio de llegar a tener canas. De ver mis hijas crecer. De ver a mis padres hasta sus últimos días. ¡que gran privilegio Señor!

Gracias por cada mañana, por cada empezar, por cada nuevo buenos días, por cada nueva sonrisa, por cada nuevo atracón de comida, por cada nueva dieta mentirosa, por cada levantada a hacer pipí, por que en esta vida ¡no me quiero lamentar de nada! Por cada foto tomada, por ser la niña mimada de mi padre, por ser el demonio familiar, por ser la madre obsesiva de las medias cubanas y los vestidos de marquesa, la de los cumples y los uniformes impecables, la de los cachos y los árboles de navidad puestos desde octubre.

Gracias por dejarme ser eso y más.

Gracias por ser aprendiz en todo y especialista en nada. Por permitir que cada dia siga aprendiendo que mi corazón y mi mente aún actúen brillantemente y que además mi cuerpo caribeño funcione con cierta calidad y elegancia.

En estos 50 largos años he sido la peor enemiga de ¡Cupido! Ese enano tarado ha sido un espía retorcido en mi vida, pero finalmente le gané la batalla, una que habíamos iniciado hace mucho cuando decidí que César sería mi compañero, amarlo a pesar de todo y de todos. Los caminos retorcidos nos separaron pero no hay nada que un amor bonito no pueda superar. Porque hay amores así, amores para la historia. Además no crean que no busque sustituto. Hubo en tiempo que me empeñé en hacerlo, pero ninguno sabía la receta secreta: dejar que fuera yo misma. Con mis defectos y mi cantidad inconmensurable de virtudes, con mi poco conocimiento de las matemáticas, con mis fobias y manías, con mis ideas súper ingeniosas, con mis sueños y terrores, con mis 4 pelos y mis antojos. Hoy por fin después de 8 años le he vuelvo aceptar como mi novio oficial ésta vez finalmente comprometida con un hombre libre.

Estos 50 son sólo un número. La vida sigue. El tablero de juego aún está puesto. Dios decidirá mi destino. Pero hasta hoy sólo sé que ha sido bondadoso conmigo. Puedo ver a mis niñas de lejos, puedo ver su felicidad.

Y ese es mi mejor regalo.

Puedo ver el sol por la mañana sentir como la vida me lleva aún de pasajera… ese es mi mejor regalo. Puedo ver sus ojos y su sonrisa y ese es mi mejor regalo. Puedo sentir tu bondad cada día, cuando permites que siga dando vueltas en el viejo carrusel… y ese es mi mejor regalo: la Vida.

Parto Real👑

Fue bendecida con partos naturales y sin anestesia. Mis bebés llegaron al mundo rápido y casi sin dolor.

A pesar de todo eso no estaba con ganas de aparecer en la puerta del hospital con taco 9 y el vestido copiado de mi suegra… para eso hay que recibir una buena cantidad de dolarillos cada año.

Pero veamos qué es lo que mueve a la monarquía a hacer lo que hace:

Para ser exactas por el costo anual del personal, viajes y closet con vestuario oficial, los monarcas reciben ¡4.6 millones de dólares!
¡Es como para salir con la placenta en la mano!
Al ver lo regia que se ve esta señora acabada de dar a luz podría aventurarme a decir que ni les da de lactar… siempre han existido las amas de leche o nodrizas. A nivel personal mis aventuras con la lactancia merecen un post aparte pero sólo diré que lucía como una Holstein además me veía como Tongo, la cara como la tigresa de oriente además de las pecas de la Chilindina.

Apenas regresé al dormitorio a esperar ver a mi retoño, pedí a mi madre me trajera una hamburguesa ¡doble! Combo extra large con todo y mi vestido preferido.

La hamburguesa entró… ¡el vestido no!

Mientras en el palacio magino que una troupé de 6 personas se encargan de los otros niños, del nervioso marido, de recibir las flores y escribir en Facebook las noticias, la parturienta solo se dedica a dejar que la bañen, le sequen los pelos, la maquillen, mani & pedi, traer el disfraz de suegra, pararla en los taquitos y soltarla al mundo.

¡La monarquía vive del show más que el propio chavo del 8!

Cada parto es una experiencia aparte. Única. Para muchas un momento sublime, para otras menos afortunadas un real problema con complicaciones y peligros. Para otras simplemente una pesadilla. Recordando esos dias me viene a la mente mi vecina de cuarto. Era la hija de un general, una rubia hermosa y muy sociable, super elocuente y expresiva…como cuando la oí gritar todas las lisuras que se sabía… no hallaban dónde meterla… o la manera de callarla… ponía nerviosos hasta los cojines… hasta que ¡plin! la callaron… cuando la volví a ver me dijo…..”no se cuanta gente me vió desnuda. Me sacaba la bata jajajaja y gritaba como loca… no quería dar a luz, estaba aterrada 🤤

Transcurrieron casi tres años para pasar por el mismo trance interestelar. Iba a dar a luz por segunda vez, esta vez en un país en el que entendía sólo el 5% de lo que hablaban…. la siguiente vecina de parto era una china que lloraba y lloraba y esa entendía menos que yo.

Después de una llegada accidentada, me interné en el Regional Holmes Hospital a las 12am y di a luz a Sofía a las 1:30pm…eran las 9pm y la china seguia llorando… ¡aún el jodido baby chino gordo no nacíaaa!

A estas alturas en el palacio estoy segura andan haciendo el niño número 4…necesitan llenar un kindergarten completo o quizás les dan más leche por niño….pero en unos meses ya la veremos paradita regia, sin darle la mano al marido (está prohibido) con el vestido de la madre Teresa… esta vez toca el vestido de la Santa para ir de patera con la suegra… y su corona!

¡Viva la reina y sus partos donde los chichis no crecen! ¡Viva la epidural! ¡Vivan las nodrizas, amas y etc! ¡Vivan las nanas que no duermen!

Las estrias solo para las plebeyas y de los antojos ni hablar ¡¡¡están prohibidos como el monopolio!!!

Nos vamos de caza

No hay un mejor lugar que un buen thrift store (tienda de segunda mano)
A la pregunta: ¿quieres ir a “nuestra tiendita”?… Lo siguiente que escucharás será el sonido de las puertas. Tiradas como si un francoirador nos persiguiera.
Yo habré brincado al lugar de la copiloto navigator pasajera al mismo tiempo que mi querida sister ya esta al volante.
Mismo meteoro salimos raudas, como si unos minutos cambiaran el rumbo de nuestra vida.
Mi hermana y yo adoramos visitar estas tiendas, las tenemos todas monitoreadas pero hay una en especial que es nuestra preferida.
La vida no cambia mucho en el centro comercial: todo carísimo y sin mucho movimiento. Pero cada dia en un thrift store es un gigante, enorme, nuevo y excitante mundo de posibilidades.
Todo depende de la suerte o de los que los ricos han ido a tirar ahi…
Nosotras empezamos en ese hobbie desde pequeñas. Mi papá era un buceador entre cachinas, antigüedades, remates y cachivaches…asi que esto es genético.
Reconozco que ella, mi hermana, tiene muy buen ojo para esto. Yo soy una compradora sentimental, aunque he afinado mi ojo últimamente… Para mi es como ir de compras a la Quinta Avenida… ¡Así de emocionante es el asunto!
¡Soy una compradora compulsiva de individuales!
Compro muchas cosas “porsiacaso” y tengo preparadas varias celebraciones virtuales con cosas baratísimas.
Es más, tengo todo para un fiesta de abejitas… sólo me falta tener a la niña para la que tendria que hacer la fiesta… pero ya está lista la decoración.
Cada visita a “nuestras tiendas” es como subir al carrousel y ver si la muchacha de al lado no se ha desmayado… mirar al coche de aquella que llegó primero es atroz… y luego viene la pregunta malevola: y eso ¿dónde estaba? ¡Plop! Cómo si hubiera más. O la más tonta de todas… ¿cuánto te costó? Excuse-moi!
Seguiremos disfrutando de estas incursiones… Un florero nuevo nunca sobra… Unas horas de complicidad invaluables y cachivaches para seguir llenando cajones.
Seremos una ancianas compradoras… Hace dias vi una señora llegar con su balón un de oxígeno… Yo me veo entrando con todo el asilo siguiendome en mi aventura.

La casa del jardín en frente

Si, la casita con el ficus y jardín.

¿Qué imaginaban ustedes? ¿Una hectárea de terreno o un jardín regularon? No, eran sólo dos metros de largo por ochenta centímetros de ancho. Eso era todo nuestro jardín. Y tenía un ficus que creció con las niñas y hoy es tan alto como la casa.

Esa era la puerta de entrada a nuestro mundo, nuestra casa.

Hoy cuanto me duele haberla dejado, hoy daría lo que fuera por volver.

Allí dejé todo lo que amaba. Allí quedó curtido en el adobe cada recuerdo de amor. La casa nos dio cobijo y calor. La casa fue el campo de cultivo de amores y grandes pasiones. La casa fue en realidad un maravilloso cofre para encerrar la vida.

Llegamos una mañana de verano hace más de treinta años, aunque debo reconocer que yo quería la casa de la esquina. Me gustaba mi nueva casa, era grande y lo mejor era el sol irrumpiendo por la claraboya ayudándo a despertar a todos cada mañana.

Era la casa de nuestra juventud. Había que encerar los pisos rojos pues algún novio de turno pasaría a llevar flores más tarde.

Era la casa de mi madre y su temido pote de pintura: que si sobraba un poco pues todo aparecía pintado de ese color. De ahí le vino a mi hermana la pasión por la pintura estoy segura

Era la casa de mi padre, que con su andar de conde y un piano que no tocaba, le daban al recinto un aire particular.

Era la casa de mis sueños. Ella, la bondadosa casa, me permitió poner una pequeña escuelita, luego una tienda, hasta terminar en un hospedaje por un tiempo. Esa casa era un as en economía.

La casa se vistió de gala para recibir a quienes vendrian a ser la habitantes distinguidas ¡las nietas! Imagino que vió llegar impávida por su belleza a Maria Fernanda, que irrumpió como la luz del sol, blanquita como un copio de nieve. Luego le tocó el turno a la de nombre de reina, a Sofía, como una hermosa rulosita un poquito más grande, con sus manitas gorditas y su carácter indomable desde chiquita. Le llegó el turno a la gringa nieta: Tiffany llegó también y amo cada rincón de esa casa, y aunque no entendía el idioma, sabia que ahi estaban sus abuelos y eso era suficiente.

La casa recibió a mucha gente y bailo y río con todos. Pues como se bailó en ese lugar: jaranas interminables con guitarra y cajón, los “guaracheros” en pleno furor, los mariachis, la orquestita de Manolo, Amparito y Carlos al piano, hasta un trío de jazz y un concertista de quena pasando por todos los cantantes improvisados sazonados con pisco sour y algarrobinas.

La casa nos vio crecer, llorar, reír también nos vio partir y volver.

Con mis padres la casa celebró sus vidas y los arropo hasta su muerte, mis papas vivieron en esa casa hasta que mudaron a una residencia más gloriosa.

Fue una casa gourmet, dirigida por mi obviamente, Ahí quedaron impresos en la cocina los pavos horneados, las galletas, las sopas licuadas, las tortas de cumpleaños, las tostadas con mantequilla, el arroz con pato, los tamalitos de domingo, el lomito saltado con pan francés para remojar en el jugo, y desde luego el chicharrón.

Esa casa guardaba recuerdos hasta en el toilet
Ahí quedó en el baño las cuchumil veces que la jodida therma voló los fusibles, la vez que un distraido albañil partió en dos el lavatorio recién comprado, los cantos de ducha; las lloraderas por el champú en el ojo, y los baños agotadores de mi padre ciego en el cual fingía yo ser una enfermera gorda y fea para no acabar con su pudor.

La casa fue algo así como una veterinaria. Recibió también unos cuantos animales (y no estoy refiriéndome a “ese” que fue mi esposo) Hablo de las mascotas, cuatro pollos (uno que volaba superpollo, María Fernanda lo tiró de la claraboya abajo) cuatro conejos (uno paralitico) cuatro perros (Sandy la mejor)., un gato que duro dos días (Por confianzudo metido en mi cama al segundo día). Todos pasaron a mejor vida antes de lo programado. Pero también fueron habitantes ilustres.

Y así pasaron treinta años. Hoy la casa pasó a otros dueños. Arrancarán sus cimientos, sus pisos y ventanas. Pero algo que no podrán borrar es su esencia que quedó grabada en nuestras vidas

Por que en un lugar del mundo mi casa espera por mi.

Por que en algún lugar sin tiempo ni espacio papá grita desde la puerta para salir con mamá

…pues ella siempre siempre ha de volver para ir al baño.

En algún lugar del mundo hay que llamar a Juanito para que arregle ese gran y bello jardín: mi corazón.

Vao pa Rusia

La primera vez que quise ir a Rusia fue hace 31 años. Wow ¡el tiempo si qué pasa! Pero las ganas quedan…

Con este alboroto futbolero recordé cuando yo quería tercamente quería ir a Russia… ¡y no me dejaron!

Corría el año 1986 y Rusia no era un lugar ni lejano ni desconocido aunque frío nada más, era un lugar emocionante y más si ahí vivían nuestros amigos “los Arellanos” que eran los hijos del papa Arellano (Obvio)

Años atrás empezó la historia cuando en la villa militar en la que vivía: aterrizaron a los rusos.

Pasé un tiempo con ellos mientras entraban y salían de mi casa, algunos muy amables guapos y olorositos. Otros serios como que andaban molestos, pero olorositos igual.

Llegaron a Talara junto con los Sukoi, los niños rusos, las esposas gorditas y rubilindas (para el frío de Siberia abrigaban bien)

Traían los aviones infernales que rompían la barrera del sonido y se traían la casa abajo, pero creo que nunca se adaptaron a los 40 grados de calor del desierto costero.

Imagino que venir de la Siberia a Piura fue un brinco grande… aún así lucían felices. Mi papá con sus ideas fabulosas no sé en que momento terminó enseñando fotografía a los recién llegados… y yo la niña mona modelo de las fotos.

En cuánta fiesta que hubo los recién llegados y sus familiares eran las estrellas y raudos te plantaban un pin de Lenin en el pecho. Yo lo lucía orgullosa. No tenía ni la más peregrina idea quién era ese tío.

Pero el colmo de los colmos fue cuando me vistieron de cholita para una fiesta rusa-peruvien.

Los rusos iban y venían, con sus ternos y corbatas con el calor infernal sin haberles presentado formalmente el desodorante pero todos muy amables y ”da, da, da” muy gentiles.

Esto de gentiles es inventado pues no entendía ni jota que decían… Podían estar mandándonos al carajo y no entendíamos…

Pero volvamos a el año 86… Rusia era nuestro destino en el viaje de mi papá, por cosas del vida que preferimos olvidar, cambiamos el rumbo a París… ¡No imagino un mejor cambio en la historia!

Mi padre no hubiera soportado el frío de la Siberia, la gota asomaba en ocasiones dándole mucho dolor.

Y ahí estaba yo, en París con la idea loca de ir a Rusia. Hasta que logré convencer a mi papá.

Iría a Rusia

Con mi francés básico 4 me defendía bastante. Llamé al tren y pedí mi ticket a Moscú… No sé qué pronuncie mal que la mademoiselle dijo que estaría allá en 4 horas y costaba 60 francos… ¡¡¡whattttttttttttttttt!!! ¡me llevarían en cohete!
¿Cómo llegaría en 4 horas a Moscú? Ni en escoba…

Y taaaaaan barato

Aquí pasa algo…

Esperamos a que un amigo hiciera la misma consulta

Resultado : 4 días en tren 600 francos

¡¡¡Buaaaaaaaaaaaa!!!
¡No fui a ninguna parte!

Esta será la segunda vez que quiero ir a Rusia … a los casi 50 años. Moscú debe ser un lugar al que debo ir, debe ser un destino obligado.

Además siento que por más antifutbol que el que haya crecido, el corazón se me hincha de ver mi bandera y los muchachos haciendo patria por allá.

Iré con mi polo y bandera a sacar pecho y a gritar ¡Viva el Perú carajo!

Aló, ¿cuánto cuesta un pasaje a Russia?

Ojalá que ahora sí me entienda…